Lámina de silicona termocrómica de 0,5 mm que se pone blanca a partir de los 35 °C y marca dónde calienta el corto. Translúcida, flexible y reutilizable.
La JTX IR-3 es una lámina de silicona termocrómica para localizar cortocircuitos y componentes en falla. La apoyás sobre la placa alimentada y, donde algo consume de más y calienta, el violeta se vuelve blanco en ese punto. Es una herramienta pasiva: no se conecta a nada, la única energía en juego es la de la fuente con la que alimentás la placa.
El umbral: 35 °C
El cambio de color se dispara a partir de los 35 °C y se revierte solo por debajo de esa temperatura. Ese número es la clave de la herramienta: no necesitás que el componente esté hirviendo para verlo. Con apenas entibiarse por encima del ambiente ya marca, así que detectás la falla en segundos y con poca corriente, con menos riesgo de terminar de dañar el componente o los vecinos.
Translúcida: leés el componente, no la posición
Como se ve la placa a través del violeta, no tenés que memorizar dónde apareció la mancha y después levantar la lámina para buscar el punto. Ves el punto blanco encima del componente, y ese es el que estás buscando.
Silicona blanda de 0,5 mm
La lámina es de silicona flexible de 0,5 mm de espesor. Se dobla y se amolda al relieve de la placa, así que apoya contra los componentes en vez de quedar suspendida sobre ellos. Ese contacto directo es lo que hace que el calor llegue rápido y la marca salga bien definida y no como una mancha difusa.
ℹ️ Formulada para 35 °C: la silicona dispara a 35 °C, que es el rango en el que empieza a calentar una placa de celular con un corto.
⚠️ Arrancá con la corriente limitada. Como la IR-3 dispara a 35 °C, no hace falta forzar consumo para que marque: con muy poca corriente el componente ya se entibia lo suficiente. Si dejás la fuente sin límite y el corto es duro, quemás el componente fallado —o los vecinos— antes de leer nada, y perdés la evidencia.
ℹ️ Dato práctico: 35 °C está por encima de la temperatura ambiente y apenas por encima de la de la piel (32–34 °C). Si la agarrás un rato con la mano tibia te puede quedar marcada la huella — no es una falla, se borra sola al enfriarse. Manipulala por los bordes. Con ambiente muy caluroso o cerca del procesador puede marcar zonas que calientan normalmente: compará con el resto de la placa antes de cambiar un componente.
Frente al método de la colofonia
Es la técnica clásica: cubrir la zona con colofonia y ver dónde se ablanda. La colofonia empieza a ablandarse alrededor de los 70–80 °C, así que el componente tiene que calentar bastante más que lo que necesita la IR-3. Además suma humo, olor y residuos que después hay que limpiar. La IR-3 marca a 35 °C, sin humo, sin olor y sin dejar nada sobre la placa.
Junto a la cámara térmica
Son complementarias. La cámara térmica muestra imagen en vivo, mide temperatura y detecta calentamientos más sutiles: para los casos difíciles es la herramienta indicada. La IR-3 es una opción económica para tener a mano en cada puesto del banco: no se conecta ni se configura, la apoyás y listo.
Frente a tocar con el dedo o adivinar con el multímetro
No te quemás, ubicás el componente en lugar de una zona aproximada, y te salteás la parte más tediosa del diagnóstico cuando el corto está en un sector con muchos componentes.
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